Una fiesta interesante.

Spock caminó tranquilamente hacia Lúa, en cuya pata se recostó antes de ofrecerle un puñado de las bayas que acababa de coger. Con la otra mano retiró de entre los dientes el palo de regaliz que llevaba mordisqueando un buen rato y lanzó una de las bayas a su boca. Frente a ellos pasó una sílfide aferrada a una arpía en evidente estado de ebriedad ejecutando lo que vagamente podía definirse como un baile.

-Te apuesto 10 a que esas dos mañana se levantan la una al lado de la otra con mucha resaca y poca ropa- comentó Spock con una sonrisa pícara.

La fiesta estaba resultando más divertida de lo que en un primer momento habían esperado. Reunir a tantos seres de distintas especies en un mismo lugar podía acarrear muchos conflictos, pero por fortuna aquel evento estaba saliendo bastante bien y, exceptuando una pequeña pelea entre una sirena y una ondina que se había resuelto rápidamente sin lastimar daños, no había habido problema alguno.

-Oye- comenzó diciendo Spock, consciente por un momento de que él tampoco se encontraba precisamente sobrio, pero dejando que ese pensamiento se difuminara rápidamente-. Me llevo fijando en los centauros un rato y me he dado cuenta que no sé mucho de su especie. Me pregunto… ¿Tú sabes cómo se limpian el culo cuando cagan? Quiero decir… no parece que puedan hacerlo de forma cómoda o que tengan un buen ángulo.

***

Lúa movió las orejas y trató de enfocar bien la mirada, que estaba tendiendo a irse emborronando si no ponía atención al tiempo que esperaba con la cabeza apoyada entre las patas a que volviera Spock con más de esas deliciosas bayas. No sabía que le habían echado las sílfides para que subieran tan rápido a la cabeza, pero pretendía pillarles la receta antes de volverse para casa. La fiesta estaba siendo estupenda.

Cuando Spock volvió y se recostó sobre su pata ofreciéndole más bayas la dragona, por pura vagancia, abrió la boca para que él se las fuera echando dentro, y al ver a las chicas balancearse mientras pasaban a su lado, con el comentario del elfo, hizo que resoplara de risa sin saber realmente por qué le hacía tanta gracia.

-Me encanta esta fiesta- comentó pronunciando lentamente las palabras. –Estoy conociendo más dragones de lo que suelo hacer. Ese de allí, con la cresta verde… Mmm.

En ese momento Spock le hizo una observación que hizo que la dragona irguiera el cuerpo, súbitamente interesada, y buscara con la mirada al centauro más cercano que trotara por allí.

-¡Vaya! No lo había pensado antes… Menudo problema logi… lo… logístico, porque no se llegan para nada- siguió con la mirada fija en los centauros. –Qué curioso. ¿Crees que agacharán el trasero y lo arrastrarán por el suelo para dejarlo limpio?- Lúa se rio tontamente y después se puso seria. –Y a todo esto… ¿y las sirenas? ¿Cómo se las apañan las sirenas?

***

-Como si fueran un perro con lombrices- rio el elfo estúpidamente-. Uff... las sirenas... no sé ni por dónde cagan, voy a saber cómo se limpian- cuestionó frunciendo el ceño en exceso, mirando fijamente a la sirena más cercana. Luego sacudió la cabeza un poco mareado y se centró en otra criatura-. A mí lo que de verdad me inquieta es si los fénix cagarán en llamas. Es decir, eso debe ser jodido, ¿no? Ya tienes que ir con cuidado de no quemar a nadie a tu alrededor como para además ir cuidándote de no dejar incendios a tu paso.

***

Lúa se retorció de risa sólo de imaginar a un fénix tratando de vigilar por donde descargaba para no incendiarlo todo, comentando entrecortadamente y entre carcajadas que los fénix tenían que sufrir muchísimo cada vez que tuvieran que vaciar depósito si sus deyecciones salían ardiendo.

-Necesitamos más bayas- comentó mientras parpadeaba para secarse las lágrimas de los ojos. -Esto es de lo más divertido- acto seguido empujó con la cola a Spock para que se levantara a por más bebida y comida, sabiendo que estaba lo suficientemente borracha como para que si se levantaba en ese estado llegara a causar un accidente.

Antes de que el elfo se alejara mucho, sin embargo, le llamó. -¡Oye, oye, Spock, espera! ¿Y los basiliscos? No puedo imaginarlo siquiera- la dragona bizqueó mientras trataba infructuosamente de formarse una imagen mental.

***

Los pies de Spock trastabillaron cuando la cola de Lúa le empujó, pero para su sorpresa y la de cualquiera que supiera de su estado, consiguió mantenerse en pie. Con cara enfurruñada, se giró hacia la dragona y le hizo un gesto obsceno antes de encaminarse de nuevo hacia donde se encontraban las bayas. Ante el grito de Lúa se giró de nuevo.

-¿Basiliscos? - preguntó, como si la palabra fuera desconocida para él hasta aquel momento-. ¿A qué altura tienen el culo de todas maneras? Si al menos tuvieran patas...- contestó mientras se daba la vuelta rápidamente en un intento de elegante salida, pero terminando inevitablemente en el suelo-. ¡Estoy bien! ¡Estoy bien! ¡Qué nadie se alarme!- gritó levantándose rápidamente.

Cuando volvió, lo hizo sin camisa, con la cual había improvisado una bolsa que había cargado con bayas y alguna que otra vasija con contenido de dudosa procedencia. Haciendo malabares con su preciada carga e intentando no tropezarse con sus propios pies, el elfo consiguió por fin llegar hasta la dragona.

-¡Hala! ¡Hártate!

***

Lúa apoyó de nuevo la cabeza entre las patas al tiempo que desdeñaba con un movimiento desganado de las orejas el gesto de Spock y siguió sonriendo como una tonta. Cuando el elfo respondió acerca de los basiliscos y se cayó al suelo sin que nadie le dedicara ni una triste mirada la dragona escupió fuego de la risa sin querer, apresurándose a apagarlo con la garra.
Spock no tardó mucho en volver con bayas, y como Lúa no quería hacer siquiera el esfuerzo de erguirse le miró lastimeramente y puso voz suplicante.

-Spoooock… Spooooock… anda… se buen jinete… Spooooooock.

En cuanto consiguió que el elfo le mirara la dragona abrió bien la boca esperando que le echara las bayas en ella de nuevo, con una sonrisa petulante, y acto seguido volvió al tema que le interesaba.

-Bueno, bueno, ¿y las ondinas? Tampoco puedo imaginarlo.

***

Spock se desplomó en el suelo junto a la dragona agarrando una de las vasijas para sí mismo. Con una mueca desdeñosa ante la actuación de la dragona, el elfo cogió un puñado de bayas y jugó a encestarlas en la boca de su montura, dándole a veces "sin querer" en un ojo o la nariz y riendo escandalosamente cuando esto pasaba.

-A ver, las ondinas como las dríadas no lo tienen tan complicado siempre que caguen por el culo como todo hijo de vecino. Tienen brazos, llegan perfectamente y no tienen que enfrentarse a ángulos difíciles. No es como los centauros que tendrían que echarse hacia atrás sobre sí mismos o yo qué sé.

Spock bebió de la vasija un largo trago antes de recoger otro puñado de bayas para encestarlas de nuevo en la boca de Lúa.

***

La dragona soportó pacientemente a Spock mientras éste le tiraba aposta las bayas con una puntería penosa, sólo con un ligero movimiento de cola que demostraba que estaba dispuesta a aguantar la tontería durante un tiempo determinado y que las bayas en la boca, por favor. Masticó, pensativa, durante un rato. Había algo de lo que había dicho Spock que no le cuadraba y estaba tratando de entenderlo.

-¿Llegar a dónde con los brazos?

***

Spock miró con el ceño profundamente fruncido a la dragona dudando entre si había hablado o había sido un eco de alguien más. Algo no cuadraba.

-¿Cómo que a dónde? Al culo, por su puesto. ¿Cómo quieres que se limpien si no?

***

-¿Las manos al culo?- repitió la dragona con expresión asqueada. -¿No se limpian como la gente normal? ¡Eso es antihigiénico!- en ese momento Lúa miró a Spock con ojos penetrantes. -Spock... ¿tú haces eso? Con... ¿Con las manos?

Ante la expresión afirmativa del elfo Lúa se apartó de él ligeramente para mirarle críticamente. -¡Qué asco, Spock! ¡Arg! ¡Pensaba que el pueblo elfo era civilizado!

***

-¡Pues claro! ¿Cómo se hace si no?- preguntó el elfo, más confuso si cabía-. Espera... ¿Cómo se supone que lo haces tú? ¡No! ¡No digas nada! ¡No quiero saberlo!... Oh, joder, ¿lo haces con...? ¿Usas la...? ¡Agggh! ¡Joder, que asco, Lúa! ¡Ogggh! ¡No quiero saberlo! ¡Egggh! ¡Ahora tendré pesadillas hasta el final de mis tiempos!

***

La dragona se levantó, tambaleante, y miró con orgullo al elfo, quien estaba poniendo caras de asco.

-Che, che, che. Menos, ¿eh? Que los que tenéis costumbres raras sois vosotros. Con las manos. ¡Puaj! Sólo a los bípedos se os ocurre... qué repelús, por favor.

La dragona de pronto se quedó quieta, con una expresión extraña en su rostro, y después sonrió ampliamente.

-Y mira por donde, al pueblo civilizado le ha llegado la hora de ir al baño.

***

-Oh, joder, dices de mí, pero yo ni siquiera quiero saber cómo lo haces- exclamó sintiendo un escalofrío solo de imaginarlo.

Luego le dio un largo trago a su bebida. Necesitaría realmente mucho alcohol para borrar esa imagen de su cabeza.

-Hala, pueblo civilizado, ve en paz a evacuar. No te olvides de limpiarte antes de volver, sea como sea que lo hagáis. Pero vete bien lejos a hacerlo, porque real, realmente que no quiero ser partícipe de ello.

*POST ESCRITO JUNTO A MARINA-MUFFIE, QUIEN HA MANEJADO LA VERSIÓN DE SPOCK ABRAZARBOLES, SU PERSONAJE, EN ESTE FRAGMENTO*.

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