domingo, 30 de octubre de 2016

Relato: Gritos de cristal.

¡Hola a todos!
Esta semana os traigo un relato que he escrito por ser la fecha que es (¡Halloween! O Víspera de todos los Santos, como vosotros lo llaméis) en homenaje a uno de los cuentos de tradición oral más conocido y que yo leí por primera vez gracias a Perrault.
¡Seguid leyendo!

GRITOS DE CRISTAL

La princesa dormía en su ataúd de cristal, condenada durante cien años a permanecer en ese estado. Los reyes, desesperados, habían ofrecido una recompensa a toda persona que quisiera intentar despertarla, pero nada había surtido efecto. Ver a su hija y saber que nada podían hacer por ella les rompía el corazón, por lo que habían acabado por bajar el cuerpo de la princesa a la cripta de palacio y depositarla en lo que ahora era su lugar de reposo.

La princesa dormía en la oscura cripta, imperturbable, tranquila. Pasaban los años y su belleza permanecía intacta; su piel, inmaculada y tersa; su cabello, todavía brillante, envuelta como estaba en un hechizo que la detuvo en el tiempo. Sin embargo el resto del reino sí notaba los efectos de los días: las personas envejecían, morían, se casaban, nacían. Y, mientras tanto, la princesa seguía igual, hermosa y pacífica, soñando tal vez con el día en que volvería a abrir los ojos. Los meses siguieron pasando, convirtiéndose lentamente en años. Los reyes murieron, el castillo quedó abandonado y paulatinamente la historia de la princesa sumida en un profundo sueño se desvaneció entre el resto de leyendas que rodeaba las ruinas del palacio.

Y al llegar el año en que la princesa había de despertar el hechizo se cumplió, desapareciendo como un mal sueño. Primero las pestañas temblaron, sus ojos se fruncieron sin abrirse. Sus manos se contrajeron levemente y un bostezo surgió de su boca de rosa. Con un parpadeo la princesa abrió los ojos, sonriente y llena de vida, y se encontró en un frío cementerio rodeada de muertos. Golpeó con las manos las paredes de su ataúd, asustada, pero este no se abrió. Gritó una y otra vez mientras su pánico crecía, pero nadie podía escucharla.

Por mucho que gritara nada podría sacarla de su tumba de cristal.

10 comentarios:

  1. Hola! Mira que he leído Halloween y ya iba asustada leyendo el relato porque soy una miedica, jajajaja. Pero me ha gustado mucho, con ese final llegas a sentir lo que podría sentir ella encerrada en esa tumba de cristal. Me gusta como escribes :)
    Besos!

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  2. Hola!
    Un relato muy interesante y ese final... Uff!! No me lo esperaba.
    Me ha gustado mucho.

    Un beso!

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  3. Holaa!

    No suelo encontrar relatos tan buenos pero el tuyo me ha dejado sin palabras, escribes muy bien *-*
    Acabo de encontrar tu blog y me quedo como seguidora, yo también tengo uno por si te apetece pasarte :3

    ¡Besineees!

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  4. ¡Me encanta! Muy buen estilo.
    Ojalá los presidentes leyeran relatos así a los niños en los colegios. Va siendo hora de superar la era de los Tres Cerditos. :)

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  5. Hola.

    Increíble el relato, madre mía me ha encantado, es que da mucho miedo. Me ha gustado muchísimo, tienes mucho talento.

    Muchos besos!

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  6. ¡Holaaa!
    Vaya final :O Qué tétrico jajaja pero es genial :D
    Me ha gustado muchísimo ^^ saber crear atmósfera ^^
    Espero el siguiente ;P
    ¡Un besazooo!

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  7. LOL ¡HAS MATADO A AURORAAAAAAAA, DESGRACIADA!
    DILO: MALÉFICA TE PAGÓ ¿A QUE SÍ? ¿A QUE SÍ? D:

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